Cambian los medios, cambian los comunicadores

CAMBIAN LOS MEDIOS, CAMBIAN LOS COMUNICADORES.

La construcción de conocimiento teórico en torno a estos nuevos dispositivos de comunicación se va actualizando día a día. Surgen nuevas teorías, nuevos paradigmas para dar respuestas a las necesidades del hoy. Las teorías de la comunicación que precedieron a las tecnologías digitales interactivas se encuentran en jaque ante el continuo desarrollo.

Carlos Scolari en su obra “Hipermediaciones” destaca cuáles son los problemas epistemológicos de las investigaciones en comunicación de masas para ser consideradas un ciencia autónoma. A su vez, resume los principales paradigmas de esos estudios y los agrupa en cinco ítems:

  • Informacional

  • Crítico

  • Empírico analítico

  • Interpretativo cultural

  • Semiótico discursivo

En situación actual de inestabilidad de los estudios de comunicación de masas, el autor sostiene que surgen y se desarrollan cada vez más nuevas tecnologías digitales que dificultan de modo creciente el difuso panorama de los estudios de comunicación.

El conocimiento adquirido en torno a la comunicación de masas, aún desde teorías distintas sin un campo discursivo común ni metodologías científicas compartidas, resulta ineficaz para explicar los nuevos fenómenos comunicacionales surgidos a partir del empleo de la informática como tecnología para la creación, el procesamiento, el almacenamiento y la distribución de bienes culturales.

Con la llegada de los New Media, como los denomina Scolari, los medios digitales interactivos ya no están basados en la lógica del broadcasting, del modelo primario determinado por el fenómeno “uno a muchos”. Estas nuevas características implican un modelo comunicacional totalmente innovador que lleva a una desmasificación de la información, fundado en las nuevas formas colaborativas y reticulares de comunicación de los usuarios.

El desarrollo y el posterior uso masivo de los nuevos medios está desafiando nuestros conocimientos sobre los viejos medios de comunicación de masas. Es por eso que el objetivo en esta nueva etapa es el de buscar y generar nuevas herramientas teóricas para analizar estos nuevos medios y así analizarlos a la realidad y actualidad que hoy nos compete.

Scolari sostiene al respecto: “Las redes están cambiando la economía, la política, la educación, la cultura, el deporte, el arte o el turismo. Es un cambio que desafía también a los investigadores: cuando uno cree entender un fenómeno o proceso, vuelve a cambiar”.

Las modificaciones son transversales y afectan tanto en lo profesional como en lo comunicativo. En el espacio profesional, surgen nuevas figuras profesionales, desaparecen otras tantas figuras tradicionales y aparecen nuevos perfiles. En tanto lo comunicativo, se da una nueva retórica multimedia, se expanden nuevos lenguajes y medios y una misma información puede distribuirse por diversos y numerosos canales.

Como comunicadores, ya sea investigadores o profesionales de los medios, estamos viviendo un momento excepcional que exige mucha creatividad y capacidad de adaptación.


 

Post Verdad

POST VERDAD

Por años, pensar en el trabajo del comunicador, en la figura del periodista, más específicamente; nos ha traído una idea, un concepto instalado, y esto es, que “su objetividad es portadora de verdad”

Ahora, en esta era, verdad no es más, confiar en la objetividad de un otro, verdad es lo que opino, creo y siento acerca de un hecho. Es una reconstrucción propia.

El diccionario Oxford, ha definido el término de la siguiente manera: “relativo o que denota circunstancias en que los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública que las apelaciones a la emoción o a las creencias personales”.

El diccionario de la Real Academia Española, ha estado trabajando en la definición e incorporación del término, “las aseveraciones dejan de basarse en hechos objetivos, para apelar a las emociones, creencias o deseos del público”

El columnista Hernán Bonilla, nos ha dejado un conclusión menos formal, “Ahora todo es relativo, nada es concluyente y las mayores estupideces pueden sostenerse con la misma convicción que la verdad objetiva si quien lo afirma lo siente así.”

Esto explica por qué en ocasiones se ha acuñado el término Post-verdad como un sinónimo de noticias falsas, que corren por la red a toda velocidad e inmersas en una vorágine imparable, un flujo de información abismal, que según su vocero tendrá más impacto a la hora de ganar la credibilidad de los públicos.

Entonces, es tan complejo que los receptores puedan distinguir la información producida y post producida, de un hecho que se presenta como verdad, aunque sea falsa y nada objetiva. La información si bien cuenta con las herramientas de alcance y difusión más grandes de todos los tiempos, es también un enorme desafío.

Sólo pensar en las redes sociales, puede graficarnos el alcance de este fenómeno. A modo de ejemplo, pensemos en una red social, Facebook. Al día de hoy, esta plataforma cuenta con 2.17 millones de usuarios activos cada mes, y a nivel global; esto quiere decir que un hecho, cuenta con 2.17 millones de opiniones potenciales interconectadas, de todas esferas, culturas, creencias, sociedades, politicas y economias de las más diversas. Sólo una plataforma, sólo redes sociales.

Este es el marco, donde proliferan las voces en la red. No hay discurso político, social, ideológico que pueda pretender ser reproducido objetivamente, y librarse de réplicas, parodias, campañas en contra, etc. Simplemente, es incontenible.


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